Estas croquetas parecen algo valientes, pero os aseguro que serán un éxito.
Lo normal es hacerlas de pollo, de jamón o de pescado, pero cada vez vemos más recetas donde se preparan estos caprichos de nuestra cocina de las más variadas formas.
Yo me puse a preparar bechamel y cuando me fui a dar cuenta, no tenía en la nevera los ingredientes que esperaba, así que tiré de lo primero que encontré y el resultado fue delicioso.
Publicado el por
Maika
Personas: 4 |
Ingredientes
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La preparación, como pasa con casi todas las croquetas, es laboriosa.
Lo primero que haremos será poner a fundir la mantequilla y agregar poco a poco la harina. Mezclamos bien y dejamos que la harina se vaya tostando y uniéndose con la mantequilla, como si fueran migas. Podemos ayudarnos de una espátula de madera.
Mientras, rallamos una cebolla o media si es muy grande y reservamos.
Empezamos a añadir la leche y a remover bien con la espátula, hasta que se vaya ligando bien con la harina y formando una pasta cremosa. Yo suelo ayudarme de la batidora al principio, para eliminar los grumos. Después añado la cebolla rallada, la sal y una pizca de nuez moscada molida.
Seguimos dando vueltas a fuego medio, a la vez que preparamos el chorizo. Bastará con un trozo de unos 4 dedos, que vamos a picar muy fino con las tijeras.
Cuando la bechamel está preparada, que se despega sola del fondo y las paredes de la sartén, apagamos el fuego, incorporamos el chorizo y mezclamos bien con la masa. Después, la dejamos enfriar y por último la dejamos en la nevera, hasta que esté completamente fría.
Para preparar las croquetas, les damos la forma que queramos, pasamos por huevo batido y pan rallarlo, y a freír a fuego lento hasta que estén doradas.