Pues bien, ¡¡manos a la quiche!!
Lo primero que tenemos que hacer es extender en un molde la masa fresca para quiches y meterla a hornear durante 5 minutos, después de haber pinchado la superficie con un tenedor.
A parte, partimos en trocitos la cebolla, el calabacín pelado y los espárragos y freímos en una sartén con aceite de oliva durante unos minutos. El resultado lo ponemos en un bol, junto con los huevos batidos, la leche, y el queso. Añadimos una pizca de sal y otra de nuez moscada y mezclamos bien.
Ponemos la mezcla en el molde previamente horneado y metemos al horno, a 180 grados durante 20 minutos. Para saber si está hecho, podemos pinchar la quiche con un cuchillo. Si la hoja sale limpia, el horneado está en su punto. Los últimos 5 minutos podemos poner el grill para que se dore la parte de arriba y estará lista para servir.