Este plato es muy sencillo, a pesar de que elaborar el pisto nos lleve un poco de tiempo y el resultado es un jugoso y esponjoso pastel de verduras y huevos, que combina perfectamente las vitaminas y la fibra de las verduras, con la proteína del huevo. Es un plato ideal para niños, ya que una vez elaborado no deja ver las verduras -lo cual es perfecto para aquellos que no las comen bien-, y que además les aporta proteína sin contener grasas.