A fuego Lento

Atascaburras

Cuenta la historia que dos pastores se quedaron aislados después de una nevada, y que al ver que solo podían añadir a un cocido unas pocas patatas y unas espinas de bacalao, decidieron darle consistencia vertiendo aceite de oliva y machacándolo para poder comer evitando las durezas de las espinas. Cuando explicaban su historia se refirieron a la comida que «harta hasta las burras». El sonido que se produce al mezclar los ingredientes en el mortero también recuerdan a un burro saliendo del barro manchego, tan arcilloso…

Este plato se come con las primeras nieves de invierno, e incluso se asegura que sale más gustoso si se usan los copos de nieve para hacer el cocido.